Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de abril de 2010

Number One!

Conseguí una memoria mucho más grande para el celular nuevo (la que tenía era de 512k, y ahora tengo una de 2 gb), en buena parte por que al parecer he andado bajo la luz de mi estrella o de mi ángel guardián por estos días. Ahora tengo muuuucho más espacio para poner mp3, fotos, fondos de pantalla o cualquier cosa que se me ocurra en el celular.
Lo primero que hice fue escarbar entre las innumerables carpetas de música que han ido acumulándose en el computador, y entre las cosas que encontré, y que de inmediato traspasé al celular, estaba esta canción de Manowar, que me acompañó en varias ocasiones memorables, años atrás.


Esta canción, que ahora que la escucho es bastante, no sé cómo decirlo, loca tal vez, tiene un efecto ultra hiper motivador en mí. Recuerdo que cuando jugaba rugby, la escuchaba la mañana de un partido importante, cuando aprendí karate, era la canción obligatoria antes de algún examen, cuando jugué Magic the Gathering, esta canción me acompañó a clasificar en el Torneo Regional sur (Puerto Montt, Valdivia y Temuco, nada menos) y la escuché lleno de nervios mientras me preparaba para la semifinal del Campeonato Nacional de Magic de ese año. Perdí la semifinal, y gané la llave posterior, quedé tercero ese año, y todos estuvieron de acuerdo en que me traicionaron los nervios en algunas jugadas clave, que normalmente hubiera superado. El asunto es que al escuchar esta canción, de alguna manera me pongo a pensar en las cosas que he hecho, en lo que me ha costado conseguir muchas de ellas, y que justamente por eso, tengo que dar mi mejor esfuerzo si me encuentro ante un nuevo desafío.
La letra, al menos a mi parecer, LE VUELA LA RAJA a la letra de otras canciones motivadoras que he escuchado, como la insufrible "Color Esperanza" de Diego Torres (que no pondré su video acá, la tuve que escuchar tanto que me mareo con sólo recordarla) que tuvimos que escuchar hasta que nuestros tímpanos sangraran un verano que trabajé en Cepech (el preuniversitario) y para alentar una capacitación, ponían la cancioncita mañana, tarde, noche, al comer, al pensar, al respirar, etc. 
Esta canción, y varias otras, me acompañaron en momentos de mucha presión, y junto a la lectura, me ayudaron a aprender inglés mejor que cualquier curso. Luego de escuchar Number One de Manowar, quedo sintiendo que podría matar un toro de un golpe, o que podría evaporar un lago con la mirada, así de poderoso uno se siente si se deja llevar por la letra, hahaha. 
Me hizo falta escuchar esta canción el lunes, que tuve examen de Derecho Tributario... Mmmm me pregunto qué ocurrirá cuando la escuche antes de la próxima prueba, tal vez entre a la sala, y le diga al profesor "NO NECESITO DAR ESTE EXAMEN, LO SÉ TODO Y TENDRÉ TODO CORRECTO, ADIOS" y me iré dando un portazo y sonriendo.
A ver qué me ocurre.

We belong to the world we belong to the wind
We are the spirit of the competition's end
Turning hours into days burning muscles feel the pain
The heart and soul of discipline my friends

We are sending you a challenge it's very clear
We came to win that is why we are here
Demanding to be tested, tested by the best
Not to be forgotten like all the rest

The time has come all the training done
The muscle and the blood will come to pay

Let the game begin hear the starting gun
Play from the heart today we will overcome
When the game is over all the counting's done
We were born to win number 1

Today is the day all the training through
We have come for the number one not the number two
Let the contest begin play hard fight to win
Immortality victory and fame

The time has come all the training done
The muscle and the blood will come to pay

Let the game begin hear the starting gun
Play from the heart today we will overcome
When the game is over all the counting's done
We were born to win number 1

Today is the day all the training through
We have come for the number one not the number two
Let the contest begin play hard fight to win
Immortality victory and fame

Let the game begin hear the starting gun
Play from the heart today we will overcome
When the game is over all the counting's done
We were born to win number 1

sábado, 19 de diciembre de 2009

Música de micro

Ayer tuve un día particularmente pesado. Tuve que hacer algunas cosas temprano en tribunales, luego preparar unos documentos, y en la tarde quedé en el habitual trance que dura horas, esperando mi turno para el examen de Derecho Penal Especial (último derecho penal de la carrera, y que felizmente aprobé, marmotita). Como fue una jornada cargada de actividades, y estuve todo el día, cómo explicarlo... con la idea presente en la mente respecto al examen, no andaba de muy buen humor. No es que me ponga agresivo o tenga menos paciencia, mi mal humor simplemente consiste en tener menos chispa que lo habitual, pero en esta ocasión, sí tenía ganas de descargar rabia contra algo, pero era imposible. Temprano, al salir de casa, planifiqué todos los viajes que tendría que hacer, y me di cuenta que no quedaría espacio para regresar a casa a almorzar, así que tarjé mentalmente la ida a comer en la agenda, y se descomprimieron notablemente los espacios disponibles para que pudiera, entre actividad y actividad, repasar un poco, pensando siempre en el famoso examen.
Así que pensé, bueno, una buena parte del día la voy a pasar de micro en micro, asi que ahí aprovecho de repasar un poco.
Subo a la primera micro, feliz con mis papeles, y me siento, después de pagar, intento leer algo de mis papeles, pero es imposible... El reggetón invade mis tímpanos a un volumen tan molesto que me impide la concentración en el delito de secuestro... Miré más atrás, y habían asientos, así que me alejé de la parte delantera de la micro, que era donde el chofer tenía su fiestecita diurna. Me senté en el último asiento, donde igual se escuchaba el reggetón, pero un poquiiiito más despacio, y además el ruido del motor lo amortiguaba un poco más. Me pongo a leer, y de repente, se baja el volumen de la música "ohh que buena, ando con suerte hoy", pensé... Y no, no era suerte, se subió un cantante a la micro, y "¡oh, la humanidad!" se fue DERECHITO al asiento al lado mío, para ponerse a cantar una mezcolanza de canciones incompletas... Recordé la vena en la frente de mi amigo Arnold el otro día, así que mejor guardé los papeles. Al menos era más tolerable que el reggetón, que el chofer bajó de volumen, para que sus pasajeros no quedaran inconcientes por la sobrecarga auditiva de ambos ataques de audio.
La misma situación, se repitió como 5 o más veces durante el día, salvo que el lugar del cantante lo ocupaba a veces alguien con unas tapitas o tarros, otros que se subieron con guitarra y zampoña (estos al menos si se podían escuchar, si trataron de tocar algo de música), o simplemente era alguien que cantaba a capela.
El reggetón a veces lo reemplazaba algún baladista centroamericano (que cantan como gatas en celo, o gimiendo como que fueran no se qué cosa), o en otras micros el repertorio incluía bailantas y cumbias villeras argentinas.
Como estudiar en la micro quedó descartado, hice algunas observaciones mentales respecto a la música en las micros:
-Los únicos géneros permitidos por el gremio, en Temuco y por ordenanza cuya infracción se castiga con pena de muerte, son reggetón, cumbia, bailanta, o baladas lacrimógenas cantadas por cantantes con inclinación sexual dudosa. Cualquier otro género musical deberá ser denunciado y castigado con todo el rigor de la ley. El micrero que no ponga esta música, o que ponga otro tipo, será apedreado por sus colegas en la plaza de armas.
-Cada género a su vez, tiene una uniformidad que hace pensar en teorías de conspiración tipo Archivos X... Un reggetón tras otro, parece la misma canción, sólo cambiando un par de palabras... Si pudiera reproducir la percusión de cada género mencionado, creo que escucharía la misma canción, una y otra vez (ts ts ts!, ts ts ts!, ts ts ts! Haz el ejercicio de repetir esto con tus labios, y sabrás a qué me refiero...) La única excepción (parcial) son las baladas, pero que al final, de algún modo se las ingenian para ser igual de desagradables que los otros tipos de música. Puro llanto y tragedia, yo creo que después de cantar sus penas, estos cantantes se tiran al río con una roca atada al cuello.
-Aunque el chofer esté convenientemente sentado EN FRENTE o AL LADO de los parlantes, estará obligado por ley a poner el volumen de la radio a un nivel tal, que hasta el tipo que ya se haya bajado de la micro, siga escuchando la porquería de música un par de metros más allá de dejar la micro.
-Los cantantes que suban a la micro, tendrán derecho a interrumpir cualquier actividad que los pasajeros pacíficamente estén haciendo, incluyendo, y en especial, hasta la capacidad de pensar de los mismos. En esto pondrán su máximo esfuerzo, gritando la letra de sus canciones, si es necesario, para asegurar que nadie pueda ignorarlos, ni siquiera los que inocentemente (como yo) nos pongamos los audífonos en un vano intento de acallarlos en nuestras mentes. Por supuesto, que se sepan la letra de lo que cantan, o que hagan un pequeño esfuerzo por afinarse, no es necesario, da lo mismo.
-Cuando un pasajero se suba sin nada importante que hacer o pensar, el chofer podrá operar su función sin música, y podrá negarse a que suba cantante alguno a la micro...

Tú te quejas del metro allá en Santiago, marmotita, pero al menos ahí no suben a cantar (me imagino que quedaría la media cagada), ni ponen música invasiva a todo chancho en los vagones.